El 31 de julio de 1868, se aprobó la Ley de Farmacia en Gran Bretaña. Esta fue la primera medida legislativa del país para restringir la venta de venenos a personas calificadas y marcó un hito importante en la historia de la farmacia y de la Sociedad Farmacéutica.

Desde su fundación en 1841, la Sociedad había hecho campaña para introducir calificaciones formales para farmacéuticos y para promover el uso seguro de medicamentos por parte de profesionales expertos, mejorando así la reputación de la farmacia entre el público en general. La apertura de la Escuela de Farmacia de la Sociedad (ahora parte del University College London) en 1842 y la concesión de su Carta Real de Incorporación por la Reina Victoria en 1843 le dieron los medios y la autoridad para comenzar a trabajar para alcanzar estos objetivos. El registro en la Sociedad, sin embargo, todavía era opcional. Esto limita lo que se puede lograr.

Los avances en el descubrimiento de fármacos en la década de 1800 significaron que medicamentos más potentes y peligrosos se encontraban en el hogar de las personas. Se requirió regulación. La primera ley nacional para regular la venta de medicinas fue la Ley de Arsénico de 1851. La ley requería que se llevara un registro de todas las ventas, que el comprador tenía que ser conocido por el vendedor y que el arsénico debía colorearse con una sustancia como hollín o índigo.

Pero el arsénico no era la única sustancia peligrosa que se usa con fines medicinales y se decidió que la legislación debía ir más allá. La Sociedad Farmacéutica propuso nuevas regulaciones que garantizarían un uso más seguro de los medicamentos y protegerían al público. El resultado fue la Ley de Farmacia de 1868, que cubría 15 venenos nombrados.

La Ley dio a la Sociedad el poder de decidir qué sustancias medicinales potencialmente peligrosas se clasificarían como venenos, y 15 venenos fueron nombrados en la legislación original.

También dio instrucciones que detallaban cómo los venenos deberían etiquetarse y limitaron su venta a las personas registradas en la Sociedad, y la calificación fue aprobada por uno de los exámenes de la Facultad de Farmacia. El sistema de educación de farmacia de la Sociedad ahora se extendería a todos los que tengan la responsabilidad de vender medicamentos peligrosos al público, incluida la morfina y cualquier preparación de opio, que eran productos populares en las tiendas de los farmacéuticos.

Hoy, la Real Sociedad Farmacéutica continúa construyendo sobre su larga historia de campañas para el uso seguro de medicamentos, un patrimonio del que puede sentirse orgullosa.

Citación: The Pharmaceutical Journal

DOI: 10.1211 / PJ.2018.20205261